L

Labán

Labrar

Lámpara

Langosta

Lavamiento

Lea

Leche y miel

Legión

Lenguas

Lentejas

Lepra

León

Levadura

Ley

Leví

Libre

Limpio

Lot

Lugar Santísimo

Luna

Luz

 

 

Ll

Llaga

Llamamiento

Llave

Lluvia

 

Labán: Persona que se va a convertir al Señor por la predicación y por la que vamos a tener que trabajar dos períodos de 7 años, uno por cada una de sus hijas, Lea y Raquel. Aunque nos enamoremos de Raquel, que es parte de su alma, esta persona, primero nos va a ofrecer la mayor de sus hijas, que para él es su moral, para que sea nuestra esposa, conforme a la ley, porque Lea representa la Ley de Dios, y luego nos va a permitir tomar a Raquel, que es su parte oveja, pues este es el significado del nombre Raquel, o sea su deseo de ser parte del rebaño del Señor.

Génesis 24:29 al 60, 29:1 al 30, 30:25 al 31 y el 55.

Labrar: Labrase a uno mismo, es ahondar en nuestra alma para buscar el cimiento sobre el que hemos edificado nuestra vida para buscar la verdad, y darnos cuenta  que solo están nuestros pecados y traerlos ante Dios, que son el abono, para que nuestra tierra-alma sea regada por el agua de Dios, que es Su Espíritu, y la semilla de la Palabra de Dios arraigue en nosotros, para nacer al nuevo hombre-árbol, y dar frutos del Espíritu, para vida, y poner el fundamento verdadero que no estaba en nosotros y que es Jesucristo.

 Génesis 2:5, 2:15, 3:23, 4:2, Proverbio 28:19, Juan 15:1, 1Corintios 3:9, 2Timoteo 2:6.

Lámpara: El alma que ha recibido la luz de Dios, y alumbra a los demás. Debe estar llena de aceite para que alumbre. El aceite es la unción del Espíritu de Dios, que compramos de él para que no nos falte y dejemos de dar luz. Este aceite, se obtiene por la intercesión por los demás al ofrecer nuestras vidas para que sean visitados del Espíritu Santo, como un pequeño anticipo de la eternidad hoy en sus vidas, a cambio de nuestro destilar aceite, por ser, digamos machacados como la aceituna en el molino por la intercesión. Esto es lo que Cristo hace cada día por nosotros para traernos Su Espíritu, y nos lo enseñó en Getsemaní (Huerto de los olivos, donde iba a orar.)

2Samuel 22:29, 1Reyes 15:4, Job 21:17, Salmos 18:28, 119:105, Proverbios 20:27, Mateo 6:22, Lucas 12:35, Hechos 20:8, Apocalipsis 22:5.

Langosta: Legión de ángeles enviados como alimento o como maldición, que son espíritus de horror y de depresión para que los que lo sufren, despierten de su impiedad y de su alejamiento para con Dios, o traen un mensaje de parte de Dios para alimento espiritual. El Señor al que ama, disciplina.

Éxodo 10:4, Deuteronomio 28:38, Jueces 6:5, Proverbios 30:27, Isaías 40:22, Mateo 3:4, Apocalipsis 9:3.

Lavamiento: Ser limpiado por la Sangre de Cristo de todo nuestro pecado. Es la regeneración del alma por el Espíritu de Dios y recibimiento de una nueva mente, como la de Cristo. Cambio en el corazón de las personas que aceptan que han vivido apartados de Dios e ignorándole, para hacer lo que les ha llevado a la desesperación, o han visto la soledad que se experimenta sin Dios, y no están de acuerdo con el mundo injusto que vivimos y Le buscan.

Efesios 5:26, Tito 3:5.

Lea: Esposa de Jacob y madre de Judá, tribu de la que viene Cristo; En realidad Jacob-Israel, tiene que aceptar la parte carnal de su matrimonio representado en Lea, aunque, en Raquel, de la que se enamora, había visto la parte dócil y espiritual, como oveja, que es lo que significa este nombre; es por esto que Cristo viene a ser carne para salvarnos y lo hace de esta tribu que sale de Lea, por lo tanto ella es una estirpe del pueblo de Dios que forma parte de nuestra naturaleza que combina las dos facetas del hijo de Dios en la Tierra, la carne y el Espíritu. Léase en Labán, en este diccionario, y también el Raquel, como todos forman parte de la situación que nos encontramos cada vez que conocemos a un alma que se dispone a conocer a Cristo.

Génesis 29:16, 3:20.

Leche y miel: Alimento básico para el crecimiento espiritual y dulzura del amor de Dios. Estos dos fluyen de la tierra prometida, según Dios. Siendo que de una persona de Dios que trae el mensaje de la salvación, si viene en la verdad de Cristo y no en el nombre de una institución, se recibe, la leche espiritual no adulterada para el crecimiento del creyente y la miel dulce que es el amor de Dios sin engaño.

Éxodo 3:8, Isaías 60:16, 1Corintios 3:2, 9:7, Hebreos 5:12, 1Pedro 2:2.

Legión: Escuadrón de ángeles del diablo que estaban en un endemoniado, y que Cristo echó a los cerdos. Normalmente todos estamos llenos de demonios, que nos llevan a vicios y esclavitudes, hasta que Cristo entra en nuestra alma y los echa fuera porque nosotros le invitemos a entrar. Nunca hay que creer que se limpiará uno el alma antes, y luego se invitará a Cristo. Es común a todos pensar esto, pero el Señor nos enseña que solo Él tiene la potestad para echar fuera a Satanás.

Mateo 26:53, Marcos5:9, Lucas 8:30.

Lenguas: Vocabulario Espiritual con que el Espíritu de Dios y el del hombre se entienden. No entra en el razonamiento humano, pero es de gran bendición para el alma del hombre. Don de Dios para los que creen que se puede recibir y lo piden por ser de Dios, porque las dádivas de Dios son bendición.

Isaías 28:11, Marcos 16:17, Hechos 2:4, 1Corintios 12:10, 13:1 y 8, 14:2, 13, 18, 21, 22.

Lentejas: El guiso de Jacob o mejor dicho, alimento de la carne, que Esaú prefirió al alimento espiritual, por el que Jacob obtuvo la primogenitura. Las obras de Jacob, las cuales él desprecia para obtener la unción, al contrario de Esaú que prefiere lo que se ve antes que el Espíritu. Cuidado que no nos pase esto y pidamos al Señor que nos sintamos privilegiados por la unción y no por las obras.

Génesis 25:34. 

León: Ser espiritual de tremenda fuerza. El rey de la selva, en este caso de la selva espiritual. Cristo es el León de Judá que es el Rey Espiritual. Al diablo se le compara también como león porque es el rey del mundo, el príncipe de este mundo al que Cristo ha vencido. El diablo anda alrededor como león rugiente buscando a quien devorar, cuidado con él, anden con Dios y el les librará.

Génesis 49:9, Jueces 14:5, 2Reyes 17:25, Daniel 6:20, 7:4, Sofonías 3:3, 1Pedro 5:8, Apocalipsis 5:5.

Lepra: El pecado del hombre, la enfermedad por la que morimos espiritualmente, en alegoría. En una de las referencias que se citan a continuación, vemos como habla que la lepra le empezó por la frene; en representación de la mente llena del error del mundo de hombres sin Dios con sus ideas del mundo, inventadas y  propagadas por el diablo. Debemos ver la lepra como nuestro pecado o error por no querer compartir y vivir con Dios, ni aceptar que sin él, nada somos, pues él nos creó y para que estemos con él, pero mejor leerlo en los siguientes capítulos: 

Éxodo 4:6, Números 12:10, 2Reyes 5:3, 2Crónicas 26:20, Mateo 8:3, 10:8, Lucas 17:12.

Levadura: Doctrina de engaño mezclada con la palabra de Dios, para que parezca verdadera palabra en su conjunto y además pomposa. Cristo nos advierte de ella por lo fariseos, que son los de la religión. Las religiones e iglesias no han parado de adulterar la Biblia y de introducir palabra de los hombres para conquistar a las personas adaptando el mensaje a los tiempos. Dios no cambia.

Marcos 8:15, 1Corintios 5:6, 7 y 8.

Leví: Sacerdote, este es su significado de la labor espiritual, normalmente representa a un discípulo que profesa la religión, pero en raras ocasiones en los Textos, veremos como representa a aquel que ama a Dios y que es usado por Él para la predicación y el ejemplo. Léase con ambos significados en la mente.

Deuteronomio 10:8.

Ley: Ministerio de la condenación y de la muerte del hombre. Estar bajo la ley es estar bajo la maldición, porque no podemos cumplirla. La Ley fue dada para probar al hombre su incapacidad de ser justo ante Dios por sus esfuerzos. La verdadera ley es la de la libertad en Cristo. Teniendo el amor de Cristo ya no hace falta la Ley, que queda solo para que la carne esté condenada y nos arrepintamos. Cuando se ama a Dios y al prójimo, ya no hace falta la Ley para uno mismo.

Sin embargo debemos tener a la Ley como aliada para que cumplamos los mandamientos de Dios, que no son gravosos. Cristo dice, el que cumple mis mandamientos; ese es el que me ama. Luego debemos procurar cumplir los mandamientos ya que si tenemos amor de Dios en nosotros, no nos costará cumplirlos.

Éxodo 20, Deuteronomio 5Salmos 1:2, Isaías 51:7, Miqueas 4:2, Mateo 5:17, 7:12, 22:40, Hechos 7:53, Romanos 2:14, 3:20, 27, 28, 5:13, 6:14, 7:14, 10:4, 13:10, Gálatas 3:10, 21, 6:2.

Libre: Tener la paz de Cristo, por haber recibido la salvación, al salir de la esclavitud del pecado y de la maldición de la ley, por la fe en que por el arrepentimiento verdadero, no porque ya no nos tiente la carne, sino por una nueva mente que ama lo de Dios y que solo cada uno puede valorar dentro de su corazón, y para con Dios en Cristo, porque el conocimiento de él es la verdad, y la verdad os hará libres. El pecado y la dependencia a la sociedad del hombre de cada época, son la esclavitud; solo Cristo nos liberta de ella, y: si él os libertare, seréis verdaderamente libres. También es la esclavitud a buscar en todas las religiones, el camino verdadero, al encontrarle a Él, fuera de toda forma de religión y en una unidad personal por el lavamiento de Cristo por Su sangre, el perdón de los pecados, y no por el cumplimiento de ninguna ceremonia ni mandamiento, ni liturgia. 

Isaías 58:6, Juan 8:32 y 36, Romanos 7:6, 1Corintios 9:19, Gálatas, 5:1, 1Pedro 2:16.

Limpio: El que tiene una mente nueva, que ha recibido de Cristo, por haber comprendido que el haber vivido sin él era el error mas grande que podía cometer y que este es el pecado del hombre. La sangre-vida de Cristo, nos limpia de este nuestro pecado. En realidad Cristo nos recubre con su Espíritu y nos da la vida espiritual que no teníamos, la verdadera amistad con Dios el creador, esta es la verdadera limpieza que uno siente cuando puede vivir los momentos de su vida con él, y sentirse amado y bien recibido por él, siempre y en cualquier lugar. ...Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios... Mateo 5:8.

 Job 4:17, 15:14 y 15, Salmo 51:10, Daniel 12:10, Mateo 5:8, Lucas 11:41, Juan 15:3,.

Lot: El creyente que necesita la religión organizada y estar en la sociedad pre-dirigida a las que pertenecer. Lot se fue a Sodoma, lo contrario de Abraham. Lot es sacado a la fuerza por Dios por la intercesión de Abraham, su hermano en la fe pero fuera de la organización. Cuando sale echa de menos la organización y se dice que su esposa miró atrás, que es su alma, la cual se secó por no querer vivir fuera en la presencia de Dios, sino en la religión, donde se sodomiza espiritualmente a los creyentes; como dice el texto cuando los de Sodoma querían conocer a los dos enviados de Dios. 

Génesis 14, Lucas 17:28, 32. 2Pedro 2:7.

Lugar Santísimo: La presencia de Dios. Solo aquellos que Le conocen, por haber sido libertados del pecado en sus mentes, por aceptar la Sangre de Cristo como el lavamiento para tener una ropa blanca y limpia, tienen la conciencia libre para venir a la presencia de Dios en sus intimidades en el nombre de Cristo. El velo del templo que cerraba el acceso a este lugar, fue rasgado de arriba abajo cuando Cristo murió en la cruz. La puerta está abierta para todas la personas de todas las naciones. Entren ya, El les ama; Arrepentíos.

Mateo 24:15, Hebreos 9:3, 8, 10;19.

Luna: Los que reflejan la luz de Dios, simbólicamente el sol, en la tierra cuando es de noche; cuando estamos en la oscuridad espiritual, esperando a que venga el señor en Su reino. El pueblo de Dios. 

Isaías 30:26, Mateo 24:29, Apocalipsis 12.1.

Luz: Yo soy la luz del mundo, y vosotros que tenéis a Cristo, sois la luz del mundo. El es la luz, al contrario de la oscuridad, cuando se le conoce a él ya no hay oscuridad en la vida.

Génesis 1:3, Ester 8:16, Job 37:3, Salmos 4:6, 27:1, 104:2, Isaías 2:5, 9:2, Mateo 4:16, 5:14 y 15, 6:22, 10:27, Lucas 2:32, Juan 3:19, 8:12, 12:46, Romanos 2:19, 13:12, 1Juan 2:8 y 10.


Llaga: El manantial de la vida y de la salvación, por el que fluyó, la sangre y el agua de Cristo, para la sanidad de nuestras almas. Jesús fue traspasado con la lanza en su costado, y por esta llaga, viene a existir la esposa, que es la iglesia, cada uno de nosotros, así como por la costilla de Adán, viene a existir Eva. 

Isaías 53:5, Juan 19:34, 20:27.

Llamamiento: El mensaje de Cristo, que viene directo al alma de una persona  por la predicación del evangelio, la cual  ya ha sido disciplinada por Dios en la vida, y está preparada para volcarse, por deseo propio, en el conocimiento de Dios. Este es el llamamiento de Dios, para nacer de nuevo. Depende de lo que haya en el corazón de la persona, que Dios le llama o no. Libre albedrío. Tu eliges.

Génesis 12:4, Éxodo 3:4, Romanos 11:29, Filipenses 3:14, Hebreos 3:1.

Llave: El Evangelio. A Pedro le dijo Jesús que por ser piedra, esto es, por tener fe, le eran dadas las llaves del Reino de los Cielos. A aquellos que son piedra, que tienen fe, les son dadas las llaves del Reino de Dios. Si predicamos el Evangelio estamos abriendo el cielo a nuestro prójimo con la llave, que es la Escritura predicada con el Espíritu de Cristo.

Isaías 22:22, Mateo 16:19, Lucas 11:52, Apocalipsis 1:18, 3:7.

Lluvia: Cuando nos llueve espiritualmente, nos cae el agua de Dios. Las revelaciones del Espíritu de Dios, Su presencia, cuando El nos abraza, Él está deseando darnos Su amor, solo que los hombres, ocupados en el mundo, se alejan de Él.

Mateo 7:25, Hebreos 6:7.