M

Maestro

Magdalena

Maná

Mansedumbre

Mantequilla

Manto

Mar

María

Marido

Marta

Matrimonio

Mayordomo

Mediador

Melquisedec

Mente

Mesías

Miguel

Milagro

Milla

Ministerio

Mirra

Misericordia

Moab y Amón

Moisés

Molino

Monte de los Olivos

Moral

Moriah

Muerte

Mujer

Mundo

Muro

 

 

Maestro: Es obvio quien es el maestro de las almas, pero ¿escuchamos sus enseñanzas?. Jesucristo, el maestro nos dice que al volver a la diestra del Padre, enviaría al Espíritu de Verdad, a Éste es a quien debemos escuchar en nuestras vidas, aquí en la tierra, Él nos confirma la Palabra Suya, y nos lleva a toda la verdad. Pedid a Él en el nombre que es sobre todo nombre; Jesucristo, y recibiréis.

Por tanto aquellos que sean maestros deben enseñar la sana doctrina del Gran Pastor de la ovejas, Jesús de Nazaret.

Isaías 55:4 y 5, Mateo 19:16, 23:8, Juan 3:2, Juan 13:13, 1Timoteo 2:7,2Timoteo 4:3, 2Pedro 2:1

Magdalena: Alma que aun siendo ramera, se arrepiente. Somos nosotros que estamos participando de la impiedad de la sociedad, estamos fornicando con ella. Todos somos Magdalena, pero que bonito como ella llora ante Cristo y el la ama en Espíritu y verdad. Lucas 7:39 el relato describe a la  mujer, que pudiera ser esta María con una mujer pecadora en sentido de prostitución y que al sentirse limpiada por Cristo, Le unge con perfume.

Mateo 28:9, Marcos 16:9, Lucas 8:2 y 3,  Juan 20:11 al 18.

 

Maná: El pan del cielo que de Dios. Jesucristo es el verdadero maná que da Dios ...yo soy el pan de vida...

Éxodo 16:35, Salmos 78:24, Juan 6:26-31-32-35-51, Apocalipsis 2:17.

Mansedumbre: Don de Dios que hay que pedir para poder abrir la boca en Su nombre. Necesidad de ser buen instrumento en las manos de Dios. Un privilegio. Se dice de Moisés que era el hombre más manso de la tierra; por él hizo Dios los mayores milagros y dio la Ley.

Eclesiastés 10:4, 1Corintios 4:21, Gálatas 5:23, 6:1, Efesios 4:2, Colosenses 3:12, 1Timotio 6:11, 2Pedro 1:5 al 8.

Mantequilla: Se obtiene de batir la leche. La palabra de Dios es la leche y de mucho comer de ella y batallar con Dios como Jacob cuando lucha con el ángel al rayar el alba y no le suelta hasta que le bendiga, esta se hace sólida en nosotros convirtiéndose en mantequilla.

Proverbios 30:33, Isaías 7:15.

Manto: La cobertura del Espíritu, con la que Dios nos protege, y nos envía a la batalla de la predicación. Ante los ángeles y ante Dios, oséa en la dimensión del Espíritu, somos vistos como vestidos con una ropa real, que es el manto de Dios. Elías llevaba su manto, el cual recibió Eliseo, como una doble porción del Espíritu Santo que estaba en Elías. El manto de Cristo, era de una sola pieza, que no tiene uniones de telas, ni añadiduras de tejidos, sino de hechura preciosa y con un patrón de guía verdadero y perfecto. Su espíritu. Vistámonos con este manto de la sangre de Cristo, y los ángeles nos verán como a él, que es lo que él quiere, la esposa de Cristo, debe vestir de igual realeza que el esposo, con la santidad y el poder de Dios. 

1Samuel 24:4, 1Reyes 19:19, 2Reyes 2:13, Isaías 61:10, Lucas 8:44, Juan 13:4.

Aquellos que no llevan el manto de la santidad, llevan otro manto, que es el suyo propio, el de su moral y mente personal, con la que van vestidos de muerte, este manto que no es de Dios, sino de nosotros, es el que debemos poner ante los pies de Cristo para que el pase por encima, montado sobre el pollino de asna, que es rendirnos ante Su majestad, para recibir ese nuevo manto de Su vida que nos trae al entrar en Jerusalén con una nueva mente, la de la libertad del Espíritu, para que no vivamos más bajo la Ley. 

Mateo 21:8, Marcos 11:8, Lucas 19:36.

Mar: El mundo. Es más fácil según nuestra mente estar en una barca -religión, iglesia-, mejor cuanto más grande, para no hundirse. Cristo, el Maestro, sin embargo nos enseña a andar sobre él, sin barca, pero con fe. No hay que preocuparse si empezamos a hundirnos, solo hay que clamar a él y el nos da la mano como a Pedro.

Génesis 1:10, Éxodo 14:21, Deuteronomio 30:13, Job 28:14, Salmos 77:19, 114:3, Eclesiastés 1:7, Isaías 57:20, Mateo 8:27, 13:47, 23:15, Juan 6:19, Apocalipsis 4:6, 16:3, 21:1.

 

María: La virgen María es toda alma donde nace Cristo por ser engendrados del Espíritu. Ella no se considera digna. No tiene este engendramiento nada que ver con José, que representa nuestra carne, porque Cristo nace en nosotros por la fe y no por nuestras obras de la carne. Es también María la persona que escucha al Señor cuando le habla, y se interesa por las cosas de Dios, en contraposición de su hermana Marta, que se afana por las cosas del mundo.

Números 12:1, Lucas 1:26 al 38, 10:38 al 42 Juan 12:1 al 8.

Marido: ...En aquel tiempo, dice el Señor, me llamarás Ishi (mi Marido) y nunca mas, me llamarás Baali (Mi Señor)... Nos dice el Santo en Oseas 2:16. ...El marido es la cabeza de la esposa, como Cristo es la cabeza de la iglesia, la cual es Su cuerpo... 

Isaías 54:5, Jeremías 31:32, Oseas 2:16, Colosenses 3:18, 1Timiteo 3:2, Apocalipsis 21:2.

Marta: El alma que se afana más por las cosas de la vida que por las de Dios, la mayoría de las personas son Marta, y que pocos son su hermana María, que estaba a los pies de Cristo escuchándole hablar. Serás Marta o María?

Lucas 10:41, Juan 12:2.

Matrimonio: Y ya no seréis mas dos sino uno. Cuando una persona se entrega a Dios con todo su amor, se casa con él y ya no le llamaremos mas Señor sino Marido. El vínculo prefecto con Dios en Cristo. Para la pareja hombre-mujer es la manera de santificar su relación y de conseguir la bendición de Dios para ellos y para sus hijos. 

Isaías 54.5. Jeremías 31.32.

Mayordomo: Es un siervo de Dios que goza de toda confianza ante su Señor. Nosotros somos mayordomos del Señor. El siervo de Dios será puesto en Sus posesiones. Somos enviados a buscar esposa para su hijo Jesús, como el siervo de Abraham le envió para buscar esposa para su hijo Isaac, que representa a Jesucristo. 

Génesis 24, Mateo 20:8, Lucas 16:1.

Mediador: Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres,  Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo.

1Corintios 2:5

Espiritualmente Jesucristo ya existe desde la eternidad como Dios, pero dice que el mediador es Jesucristo hombre, no Jesucristo Dios, oséa que en la carne de Jesucristo encontramos que estando Jesucristo Dios en él, que es el mismo Padre, tenemos a un mediador de nuestra esencia y dimensión de la carne que entra en el reino de muerte de la humanidad y vence porque en este hombre estaba Jesucristo, oséa que Dios mismo se hizo un hombre pero siendo Dios, nos puede librar de la muerte.

Espero que con esta explicación del Espíritu de Dios, le quede claro al lector, por el cual se ora con amor para su salvación, que si en el Hijo del Hombre ha venido a nuestra esencia es porque nos ama y porque él ha cumplido la promesa de Su amor, que es dejarnos la puerta abierta a la vida eterna con él, para que seamos cada uno, libremente los que elijamos lo que queremos hacer con nuestras vidas. La pena es que los que viven sometidos al sistema, son engañados por el diablo en sus mentes y no pueden discernir la necesidad de encontrar a Dios para su salvación. De aquí la importancia vital de que escuchen el mensaje del evangelio eterno para que puedan reaccionar y vivan. Cuanto esfuerzo y sufrimiento ha pasado Dios por nosotros; no le abandonéis porque el dará la paz en vuestras almas.

Gálatas 3:20, 1Timoteo 2:5, Hebreos 8:6, 9:15, 12:24.

Melquisedec: Jesucristo. El sacerdote eterno sin padre, sin madre, que no tiene principio ni fin de días sino hecho semejante al Hijo de Dios. El enseño a Abraham la santa cena y él le pago el diezmo. Génesis 14.17.  Solo a uno mayor se le paga el diezmo esto es a Cristo, que está en aquellos que le aman y en el prójimo afligido: ...cuando lo hicisteis a uno de estos más pequeños a mi lo hicisteis... 

Génesis 14:17 al 20, Salmo 110:4, Mateo 25.36, Hebreos 5:10, 6:20, 7:17 al 21.

Mente: Alma. No es el cerebro, que tiene sus funciones determinadas por zonas y de las que dependen las funciones del cuerpo. La mente es el recipiente del Espíritu, no depende del cerebro, no es temporal, es la esencia que define y caracteriza a cada ser, y lo hace único ante los hombres y ante Dios. ...Mas nosotros tenemos la mente de Cristo... 1Corintios 2:16; significa, que aunque Dios nos ha permitido tener nuestra propia personalidad, desde antes del nacimiento, porque dice: nos conoció antes de la fundación del mundo, nosotros debemos no querer seguir siendo independientes del Señor , sino amarle a él y ser un solo espíritu con él. La boda entre la mente del hombre y el Espíritu de Dios, hace que recibamos esa mente de Cristo. Si la mente o alma, ese recipiente hecho para ser el templo de Dios, no se llena de Él, otros espíritus lo llenan, y son del diablo, y la persona, pasa a ser una marioneta de los deseos de la carne y de los del maligno, para que odie el bien, y a su prójimo, y por supuesto a Dios. Pero el hombre es libre de elegir. La mente o alma, que esté sin El Espíritu de Dios, no tiene vida eterna en él.

Jeremías 17:10, 31:33, Mateo 22.37, Romanos 1:28, 7:23, 14:5, Efesios 4:17, 4:23, Tito 1:15, Apocalipsis 2:23.

Mesías: El Cristo, el Cordero de Dios, El Libertador, el que libra a su pueblo de la esclavitud, esto es a los que creen en Él y que los libra de la esclavitud del pecado. El ha venido, por lo tanto el hombre no debe buscar la salvación por sus esfuerzos y méritos, pues esto hace que se haga altivo y se crea  justo sin necesitar a Dios. La Ley de Dios enseña al hombre su incapacidad moral para cumplirla, por su debilidad. El Mesías nos libra y nos da un corazón nuevo que busca el Amor y no la moral por si misma. El Amor no se envanece, el Amor es mejor que la moral para con Dios y para con el prójimo.

Daniel 9:26, Juan 1:41, 4:25.

Miguel: Quien como Dios. Arcángel junto con Gabriel. Enviado a Daniel para darle la visión junto al río.  Batalló contra Satanás por el cuerpo de Moisés. 

Daniel 10:13, Judas 9.

Milagro: Señal de Dios, para que los hombre incrédulos, se conviertan a Él y crean. No son una necesidad para el creyente, solo se han manifestado para que las naciones vean Su poder. Hoy hay milagros como siempre los ha habido, pero la gente los busca para mofarse de aquellos que creen. También hay señales falsas del diablo que hace que los que no creen la Palabra de Dios, crean en cualquier cosa. Por lo tanto, conviene que se conozca la Palabra para que no nos engañen. No le es dada al incrédulo la bendición de la fe, que es un don de Dios, a no ser que su corazón sea humilde delante de su Dios el Creador. La salvación de las personas es el mayor milagro que se puede contar, ya que el hombre no puede por sus esfuerzos salvarse de la condenación y del infierno. Cristo ha resucitado y nos resucitará para que vayamos con él al nuevo paraíso en Su reino: he aquí el mayor milagro de la historia. Si quieres hacer milagros, deberás tener la suficiente responsabilidad y santidad para llevar ese ministerio. Mientras tanto haz el mayor de ellos, predica para que se salven. 

Éxodo 7:9, Jueces 13:19, Marcos 9:39, Hechos 19:11, 1Corintios 12:10, Hebreos 2:4.

Milla: Distancia en tiempo y en bondad que se recorre con un hermano o no hermano que te pide que vallas con el una, y que el Maestro nos pide que hagamos el doble de lo que se nos pide. Sea en servicio, en ayuda personal, espiritual, o de cualquier manera, que cubramos la necesidad de ese hermano en su totalidad, que va a ser más de los que estamos dispuestos a dar, porque la carne no ve otra cosa que la recompensa que recibirá por ello, y a veces el hermano o no hermano, o familiar es duro y de difícil relación, por lo que otra vez se nos pide un esfuerzo doble: de una milla a dos es el doble. 

Mateo 5:41.

Ministerio: Labor espiritual que da Dios a sus hijos en el tiempo de la vida en la Tierra, para bendecir a otros. No es una labor que uno elige, porque Dios conoce bien nuestras capacidades espirituales para con los demás.

Hechos 6:4, 20:24, Romanos 11:13, 1Corintios 12:5, 2Timoteo 4:5.

Mirra: Amargura que Cristo ha pasado por nosotros para obtener Su reino y para que nosotros lo compartamos con él. El es un Rey que ama a su pueblo y por eso a dado su vida por nosotros. Los reyes de la tierra le han dado la gloria a El, por eso los reyes magos de oriente le trajeron los presentes.

Salmo 45:8, Cantares 1:13, Mateo 2:11, 15:23.

Misericordia: Viene de mísero que es lo que somos delante de Dios, pero Él nos ama y se dice que tiene de nosotros misericordia. También el uso normal es tenerla de los demás, pero no habría que verlos como inferiores a nosotros cuando estamos en mejor situación, sino que así como nosotros éramos en otro tiempo apartados de Dios en nuestra mente, si tenemos misericordia verdadera de nuestro prójimo, entonces vamos a preocuparnos de que conozcan a Dios, de que sean salvos, de que puedan tener la puerta abierta por el Evangelio y cambiar sus vidas míseras, aunque sean ricos, para que siendo pobres en espíritu vengan a ser ricos en fe y a su vez tengan misericordia de los demás, sean estos ricos o pobres.

Éxodo 20:6, 33:19, Salmos 23:6, 32:10, 36:7, 63:3, 119:64, Proverbios 16:6, Miqueas 6:8, Mateo 5:7, 9:13, Lucas 10:33, 2Corinitios 1:3, Efesios 2:4, Tito 3:5.

Moab y Amón: Los hijos que Lot tuvo con sus hijas después de que estas le emborracharan para tener descendencia. Las dos religiones que salen de Lot; recordar aquí que Lot es el hombre de religión, estos dos hijos son el fruto de sus ideas de religión, que le emborrachan, porque no concibe vivir libre sin organización de religión, secta o iglesia.

Génesis 19:37, Deuteronomio 2:19, Números 22:3, Isaías 15:1, Jeremías 49:1, Sofonías 2:9.

Moisés: Mosheh: Sacado de" las Aguas", y también significa hijo, en la raíz egipcia "ms". Espiritualmente es La Ley. La Ley no puede entrar en la tierra prometida porque allí es la presencia de Dios, y reina la libertad en Espíritu. En el cielo, con Dios, no hace falta la Ley. Tampoco debe hacer falta cuando se está con un hermano que ama a Cristo, si este se ha circuncidado el corazón espiritualmente, para amarme a mi. Entonces no hay temor y no hace falta la Ley. Dios no necesita la Ley. De aquí que Moisés no entrase en la Tierra Prometida, pero Dios le permitió verla. No podemos pues traerle la Ley a un hermano en cuya alma reina Cristo, pues es el alma la Tierra Prometida de Dios.

El cuerpo de Moisés son los hijos de la Ley y de la religión. Así como el cuerpo de Cristo son los hijos de los que se han situado bajo la Gracia, aquellos que han nacido de nuevo del Espíritu de Dios. Por el cuerpo de Moisés tuvo que luchar Dios para salvarlo, enviando al Arcángel Gabriel, quien lucho con Satanás para arrebatarle el cuerpo. Porque los que están bajo la Ley están bajo la condenación y la muerte, pues nadie puede cumplir la Ley, sólo El Mesías la cumple por nosotros, para que obtengamos esa Gracia de Dios. La Ley es buena y santa y hay que guardarla, sirve para que sepamos que el hombre no es perfecto para cumplirla, es la guía perfecta ante Dios, si es que queremos presentarnos ante Él con la moral. Estamos pues vencidos ante Dios antes de presentarnos a Él. 

Éxodo 2:8, Deuteronomio 32, Salmos 105:26, Lucas 16:31, Judas 9, Apocalipsis 15:3.

 

Molino: Consta de dos piedras, que son las que muelen el grano para hacer la harina para el pan del día. Si una familia del pueblo de Dios perdía la muela, que es la piedra de arriba , ya no puede moler y se decía que ya no podían comer y era grande su ruina. Nosotros debemos cada día moler la Palabra de Dios con estas dos piedras que son; la de abajo el cimiento la Palabra de Dios y la muela, la de arriba, nuestra fe que viene del cielo de arriba, del Padre, para que con el Espíritu de Cristo obtengamos nuestro pan de cada día.

Deuteronomio 24:6, Mateo 18:6, Apocalipsis 18:22.

Monte de los Olivos: Donde se obtenía el aceite al machacar la oliva. Donde Cristo bebió el cáliz de nuestros pecados para que al machacar su alma, destilase aceite-unción del Espíritu Santo, para la salvación de nuestras almas.

Zacarías 14:4, Lucas 21:37, 22:39, Juan 8:1, Hechos 1:11 y 12.

Moral: El árbol del conocimiento del bien y del mal. Lo opuesto al Espíritu. No que el Espíritu de Dios sea amoral, sino que si nos basamos en la moral, ya no venimos a Dios, ni compartimos nuestras circunstancias con Él, ni le consultamos a Él, quien posee la sabiduría  y la moral del Espíritu para dar amor, no por el mero cumplimiento. ¿Quien puede hoy decir que tiene la moral perfecta ante Dios? Y si alguien la tiene y no vive con Dios, ya es pecador , porque no le ama a Él, que es el pecado de la muerte, porque la fuente de la vida es Dios, y sin Dios no hay vida, ni carnal, ni espiritual. 

Génesis 2:17, 3:22.

Moriah: Gólgota: etimológicamente o geográficamente no tienen nada que ver, pero espiritualmente si, pues en este monte es donde el padre, ofrece a su hijo en sacrificio, Abraham se enfrenta a tener que ofrecer a su único y amado hijo de Sara, Isaac, que es su alma libre, al igual que Dios Padre se enfrenta en Gólgota a ofrecer a su Hijo Unigénito (única descendencia genética de Dios), para que todos los que le reciben sean hechos sus hijos en Cristo y por lo tanto de la misma genética espiritual. En Moriah es donde se edifica el templo de Dios por Salomón, que representa al hijo de Dios, por ser el hijo de David, el Rey, así como Dios es el Rey y da el reino a Su hijo Jesucristo, quien por darse a la cruz por nosotros, edifica el templo de Dios en nuestras almas. 

Génesis 12:6, 22:2, 2Samuel 24:18, 2Crónicas 3:1.

Mujer: La mente de toda persona. La mujer Eva peco porque siguió la codicia, por el razonamiento que hizo, y no obedeció al marido que es Cristo. La ayuda idónea del hombre. Vaso mas frágil espiritualmente. Ante Cristo no hay varón ni mujer, sino que todos se salvan por el arrepentimiento. Cuando se dice que se salvará engendrando hijos, es que la mujer-nuestra alma- se salvará engendrando hijos del Espíritu, por la predicación, consecuencia de haber aceptado el sacrificio de Cristo como salvador personal, y  esto nos mantendrá en el Señor. El pueblo de Israel, espiritualmente la descendencia de Abraham o los que son en cualquier tiempo amigos de Dios, son amonestados para que no obtengan mujer de los pueblos de la Tierra,; que no cojan mentalidad o doctrina que no sea de Dios.

Génesis 2:22, 3:12, Números 5:12, Jueces 14:3, Proverbios 2:16, Marcos 10:7, 1Pedro 3:1.

Muerte: No estar junto a Dios, no haber nacido al Espíritu de Dios, no haber recibido a Cristo. Al estar en esta circunstancia, no se conoce la vida, sino la esclavitud al sistema del mundo, que es la muerte. La física, es solo un cambio a la vida eterna, que ya se tiene si se conoce al Señor. Él es la vida. No estar junto a Dios, no haber nacido al Espíritu de Dios, no haber recibido a Cristo. Al estar en esta circunstancia, no se conoce la vida, sino la esclavitud al sistema del mundo, que es la muerte. La física, es solo un cambio a la vida eterna, que ya se tiene si se conoce al Señor. Él es la vida.

Salmos 23:4, 33:19, Eclesiastés 7:1, Isaías 25:8, Oseas 13:14, Juan 5:24, 8:51, Romanos 1:32, 5:10, 5:14, 6:23, 1Juan 3:14, Apocalipsis 1:18, 2:11, 6:8, 12:11, 20:6 y 14, 21:4 y 8.

Mundo: Sistema de vida de la sociedad de toda época y zona de la Tierra que no conoce a Dios, porque no quiere, por estar dominada por Satanás para la codicia, el poder sobre los otros y el egoísmo. No obstante que Dios entregó el mundo en nuestras manos, de Él es y su plenitud.

Salmos 19:4, 50:12, Mateo 5:14, 13:18, Juan 1:10, 8:23, 9:39, 12:25 y  31, 14:17, 15:18 y 19, 17:14 y 21, Santiago 4:4, 1Juan 2:15, 3:13, 4:5, 5:19, Apocalipsis 11:15.

Muro: Protección que las personas tienen en este mundo, desde luego el que está con Dios tiene el muro infranqueable de sus ejércitos, pero el que tiene sus propios muros de su alma, por su propia fuerza, vendrán los ejércitos del diablo y lo derribarán. Clamad a Él, pueblo de Dios para que os edifique muro de Dios a vuestro alrededor y alrededor de los vuestros, y las huestes del diablo no os tocarán. Tenemos que derribar el muro de Jericó, que es la carne de nuestro prójimo, para que se conviertan a Dios, y dice la Palabra que maldito el que reedifique el muro de Jericó, que es renegar de Cristo, una vez convertido y volver a una mente de muerte.

Éxodo 14:22, Josué 2:15 6:20, 2Samuel 22:30, Salmo 122:7, Isaías 26:1, 60:18, Zacarías 2:5, hebreos 11:30, Apocalipsis 21:14.