Valle

Vara

Vasija -Vaso

Varón

Velo

Velludo

Vendimia

Ver

Verbo

Verdad

Vestidura

Vid

Vida

Vida Eterna

Vidente

Viento

Vino

Viña

Virgen

Virtud

Visión

Viuda

Voluntad de Dios

Voz

 

Valle: El mundo, la iglesia, la religión, el camino fácil y ancho donde va la humanidad como borregos; lo opuesto al monte, que es un camino más difícil a priori, pero donde se camina junto a Dios porque Él habita en el monte de Sión espiritual, o en el monte Moriah, donde David y Salomón edificaron el templo, (de sus almas, en la intimidad con Dios), o sea donde habita Cristo.

1Reyes 20:28, Salmos 23:4, Isaías 22:1, Ezequiel 37:1, Joel 3:14, Lucas 3:5.

 

Vara: La ley de Dios que endereza y castiga a los que ama. Base para la carne de los que aman a Dios para que comprendan que no la pueden cumplir y se entreguen a Él. Luego la liberación de esta Ley y la vida en comunión con él en Cristo.

Éxodo 4:20, Números 17:8, Salmos 23:4, Isaías 11:1, Jeremías 11:1, Hebreos 9:4, Apocalipsis 12:5, 19:15.

Varón: Dios, y los hombres a su imagen y semejanza. Cristo es Varón de Dios, y la humanidad está bajo sus pies, así el varón es cabeza de la mujer, siendo la mujer nuestra alma, y el varón es Dios. La mujer tiene como cabeza espiritual al marido, como Cristo es cabeza de la iglesia la cual es Su cuerpo. Cuando Dios da la circuncisión por señal a todo varón, la mujer, que es llamada Varona por Adán porque del varón fue tomada, se refiere a nuestro corazón en la interpretación espiritual, porque aquellos que todavía tienen el corazón tapado por la carne, no ven, ni sienten las cosas del Espíritu. Varón no es una connotación de sexo, sino de relación a Dios. Porque en Cristo no hay varón ni mujer, bávaro ni escita. Pero en la tierra, en este periodo temporal el varón es cabeza de la mujer en lo espiritual, pero en el cielo el varón ya no es cabeza de la mujer, porque la mujer en lo espiritual será varón de Dios. 

Génesis 1:27, 2:23, 17:10, 1Samuel 13:14, Isaías 13:12, 1Corintios 11:8, Apocalipsis 12:5.

Vasija -Vaso: Recipiente espiritual que contiene a Dios. Nuestra alma que es Su templo. En este vaso está el agua que quita la sed, el agua viva de Cristo que llena esta alma que se ha entregado a Él.

1Reyes17:14, 2Reyes 4:3, Salmos 31:12, Mateo 25:4, Lucas 11:39, Romanos 9:31 y 231Pedro 3:7.

Velo: La vestidura del Espíritu con la que se cubre Dios para que no le veamos debido a  nuestra falta de santidad, y que es roto cuando Cristo muere en la Cruz, porque abre el Camino al Padre a través de Él y de su vida, de su sangre con la que nos santifica para que podamos estar en la Presencia. Cristo es en único Camino al Padre, y Él es la puerta y la Vida.

Éxodo 26:31, 34:33, Mateo 27:51, 2Corintios 3:14, Hebreos 6:19, 9:3, 10:20.

 

Velludo: Propia cobertura en lugar de la de Dios. Esaú, que era hombre velludo, representa al los que desprecian la unción de Dios y la primogenitura.

Génesis 25:25, 27:11.

Vendimia: Recogida de los que son pueblo de Dios cuando todo se haya cumplido.

Apocalipsis 14:18.

Ver: Tener los ojos del Espíritu que da Dios. Sólo con ellos se puede entender la vida y amar a los demás. Mientras tanto somos ciegos en el mundo.

Génesis 32:30, Job 42:5, Salmos 115:5, Isaías 6:10, Mateo 13:17, Lucas 2:30, 3:6, Juan 3:3, 12:45, 14:19, Hebreos 12:14, Apocalipsis 1:7.

Verbo: En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios y el Verbo era Dios. El Señor es la esencia de la vida. El Verbo existir y ser. El nos da a ser existencia por su Espíritu. La Palabra de Dios, es espíritu de Dios y es viva. Cambia las mentes de las personas que escuchan con fe. Tiene poder de Dios si se viene a él con amor.

Juan 1:1, 1:14, 1Juan 5:7, Apocalipsis 19:13.

Verdad: Cristo es la verdad. El que le conoce a Él, conoce la verdad. Ya no hay pregunta sin respuesta cierta cuando se le conoce a Él.  Que el hombre necesita conocer a Dios, y Él ha venido para encontrarse con nosotros porque nos ama y ha dado su vida para volverla a tomar para librarnos de la muerte que es por el pecado, no reconocerle y no querer vivir compartiendo con Él. El Evangelio de la reconciliación del hombre con Dios. Pues la verdad está en Cristo.

1Reyes 17:24, Salmos 43:3, Proverbios 23:23, Juan 8:32, 14:6, 16:13, Efesios 4:21, 1Juan 3:19, 

Vestidura: Cobertura. La nuestra debe ser la Sangre de Cristo, que es nuestra vida. La que tenemos en nuestro hombre viejo es una vestidura de muerte y de pecado, por el error del programa de nuestra mente.

Éxodo 28:2, Salmos 104:2, Apocalipsis 3:4 y 5, 3:18, 6:11.

Vid: La vid es Cristo y nosotros somos las ramas. El da su Sangre, su vino de la vid, su vida, por nosotros para  que nos mantengamos o injertemos en Él, demos fruto y seamos carne de su carne y hueso de sus huesos. Por el interior de la vid fluye la vida de Cristo, el Espíritu y por eso nosotros podemos vivir y dar frutos que son por él posibles.

Jueces 9:12, Jeremías 2:21, Juan 15:1.

Vida: Yo soy la vida, dice Cristo. Si no tienes a Cristo estas muerto. De ahí que tengamos que predicar a los muertos para que vivan. Deja a los muertos que entierren a sus muertos y tu ven y sígueme. Si no se tiene a Cristo se vive en un mundo de ocupaciones de muerte, mientras que si se tiene a Cristo, se vive en el mundo nuevo de las esencias de su mente y de Su Espíritu, que son eternas.

Génesis 2:9, Proverbios 8:35, Isaías 53:12, Daniel 9:26, Marcos 10:45, Juan 1:4, 5:21, 5:24, 5:26, 6:53, 10:11, 11:25, 15:13, 20:31, Hechos 17:25, Romanos 5:10, Colosenses 2:13, 3:3, 1Juan 3:16, 5:12, Apocalipsis 2:7, 22:2, 22:17.

Vida Eterna: La promesa de Dios para los que le aman y que empieza hoy, o cuando uno recibe a Dios en su corazón en Cristo para salvación de su alma y posterior resurrección a semejanza del cuerpo de Cristo sin muerte, ni enfermedad, sino espiritual. Se puede disfrutar ya, por la fe, sabiendo que no vamos a morir sino a ser trasformados de un cuerpo a otro, pero debemos confiar en que es Él, el que nos guarda sin renegar de Él y en Espíritu. Cuidado con el diablo que anda alrededor como león intentando devorar, si fuere posible, a los escogidos. Pero el señor ya le ha vencido. Andemos pues en Él , en la Santa Cena, y en la predicación del evangelio, en la ayuda a los necesitados, cuidando de nuestras familias y de nuestros hermanos, disfrutando de las cosas buenas de la vida que Dios nos da, en la oración y en las revelaciones de Dios para saber los tiempos proféticos y seguir creciendo en el Espíritu, y ofreciendo nuestras almas cada día en sacrificio vivo por los hermanos, para que todo el cuerpo de Cristo y Cristo mismo, estemos entre todos llevando la carga de la batalla por la supervivencia de los que han creído a Cristo, para que estemos con Él hasta su venida y nos sea llevadero andar en este mundo enemigo de Dios.

Mateo 19:16, 25:46, Juan 3:16, 3:36, 10:28, 17:3, Romanos 2:7, 6:23, 1Timoteo 6:12, 1Juan 5:20, Judas 21.

Vidente: Profeta que ve las cosas de Dios, que habla Su palabra. Hoy se ha cambiado por futurólogos que son malditos por Dios. Echadores de cartas y adivinos, estas son obras de Satanás para trastornar las vidas de las personas, y la sentencia de Dios es muerte para los que lo hacen y los que lo creen y practican.

Éxodo 22:18, No les dejaréis que vivan. Levítico 19:26 y 19: 31, 1Samuel 9:9 y 19, 2Samuel 24:11, Isaías 30:10.

Viento: Espíritu, que no se sabe de donde viene ni a donde va. Cuando se es como el viento se es de Dios, porque uno confía en él y no en los razonamientos de la lógica humana, que normalmente se basan en el conocimiento de la experiencia hasta la fecha y en el análisis del pasado, pero no conocen lo que ocurrirá en el futuro, o lo que ocurrirá si se toma esta o aquella decisión, porque no se puede ver el resultado. Por lo tanto los que ponen sus vidas en las manos de Dios aprenden a andar confiados de la mano de él, como el niño que anda de la mano de su padre, y va confiado sabiendo que él no le dejará tropezar. Especialmente en las cosas de Dios, para que uno pueda ser llevado del Espíritu y no de la razón humana, porque el Espíritu Santo tiene la verdad y él os llevará a toda la verdad. También es el viento por supuesto cualquier espíritu que no sea de Dios, por lo que hay que conocer a Dios para que no seamos llevados de cualquier viento de doctrina que venga. 

1Reyes 19:11, Salmos 104:4, Jeremías 5:13, Mateo 7:25, Marcos 6:48, Juan 3:8, Efesios 4:14.

Vino: El fruto de la vid. Representa la sangre de Cristo por ser Él machacado y pisoteado por nosotros para que fluya la vida de Él y nosotros Beberlo. El se apresta a ser pisado para que tengamos vida, por amor a nosotros. La santa cena, Él nos la enseña con vino, para que comprendamos su significado, el vino es el resultado de aplastar la uva. La Sangre de Cristo viene de haberle aplastado nosotros a Él con nuestros pecados. Cuando muere en la cruz es aplastado por el peso de nuestros pecados y destila la vida que va por sus venas para que nosotros podamos tener vida limpia en nosotros, y ser purificados por Él que tanto nos quiere. En Getsemaní también vemos como es aplastado para dar el aceite que nos ungirá y su sudor era como grandes gotas de sangre, por el peso del pecado que tenía que soportar por nosotros, que termina aplastándole para que tengamos aceite, porque Getsemaní es el monte de los olivos, donde Él pasaba tanto tiempo orando con el Padre. Bendito seas Tu, que nos has amado tanto, Señor, cambia nuestros corazones por uno como el tuyo. Amén.

Ver Vid para referencias.

<Viña: El pueblo de Dios y cada uno en particular, donde Cristo es la Vid, de donde sale el vino, que es la Sangre preciosa de Cristo para salvación, alegóricamente, de ahí el tomar el vino en la Santa Cena, porque Él es el Pan y el Vino, y hace que por su vino seamos santos y que nos convirtamos también en pan. Nosotros como viña de Dios, tenemos que ser, labrados, plantados en el hombre nuevo, y vendimiados, para que nuestro fruto que en realidad es de Cristo, nos haga pertenecer a Su Cosecha, que es el fruto de la Creación de Dios, tras la gran batalla de la existencia de las cosas hechas para las que Dios, habiendo creado, ha obtenido el fruto que su corazón echaba en falta, a Su esposa, a la cual Él ha limpiado por el vino de la vid que es Su Sangre.

Cantares 1:6, Isaías 5:1, 5:7, Oseas 10:1, Apocalipsis 14:19.

Virgen: Alma que no conoce deidad y que espera encontrar a Dios para casarse con él, como esposo. En la virgen María es donde nace Cristo por el Espíritu Santo, esto es que en nuestra alma, nace Cristo, por el Espíritu Santo, no por nuestras obrar físicas ni por nuestros razonamientos. La carne no entiende, ni nuestro razonamiento como es esto posible, de ahí que José, no entendiera y dudase de María, pero el ángel del Señor le revela en sueño que es de Dios. Las vírgenes con las lámparas son los que están esperando la venida del Esposo-Cristo. Sus lámparas tienen aceite, que es la unción por estar con el Señor en Espíritu en su yugo, si son prudentes, si no quedan sin luz y no pueden ver al Esposo.

1Reyes 1:2, Isaías 7:14, 62:5, Mateo 1:23, 25:1, 2Corintios 11:2, Apocalipsis 14:4.

 

Virtud: Don de Dios para estar solícito a servirle a Él y a los hermanos. También es una bendición para estar preparado para dejar la obligación de un momento y dedicarse a alguien del mundo que necesita del Señor y que está dispuesto a escuchar el mensaje de la Salvación. Y como no la actitud de ayudar a los que lo necesitan en el momento.

Éxodo 18:21, Filipenses 4:8, 2Pedro 1:5.

Visión: Entendimiento del mensaje del Señor, cuando Él lo revela a alguno que está esperando respuesta de Él. Revelación para Su pueblo. Puede ser por sueños, o leyendo la Palabra, o en oración o en cualquier situación. Es Dios quien elige el momento de darnos la respuesta para hacernos entender las situaciones que están delante de nosotros en lo terrenal y especialmente en lo espiritual. Cuidado con los falsos profetas; compruébese en la Biblia que su visión corresponde con la Verdad.

Génesis 15:1, 46:2, Salmos 89:19, Isaías 1:1, Jeremías 23:16, Ezequiel 1:1, Daniel 1:17, Daniel 8:16, Joel 2:28, Mateo 17:9, Lucas 1:22, Hechos 11:5, 2Corintios 12:1, Apocalipsis 9:17.

Viuda: Alma que tiene lejos a su Esposo que es Cristo, así como está muerto el esposo de la mujer viuda. Estas almas necesitan ayuda espiritual y además suelen buscarla. Es cualquier hombre cuando se siente lejos de Dios.  Hay varios relatos donde Elías y Eliseo son enviados a viudas que les sustentan.

Éxodo 22:22, Isaías 1:17, Marcos 12:42, 1Timoteo 5:3, Santiago 1:27.

Voluntad de Dios: La santificación de nuestras almas para vida eterna. Esta es Su voluntad. Que Él sea reconocido como lo que Es, el Gran Dios creador y nuestro esposo, con el Cual deseemos por voluntad propia casarnos en Espíritu para la eternidad, y digo que la relación con Él es de total intimidad como la de la esposa y el esposo.

Los que aman a Dios y han recibido a Jesús, tienen como prioridad el hacer la voluntad de Dios, y aunque algunas veces no la hagan, lo importante es querer hacerlo, porque es de entender que Él sabe lo mejor para nosotros, y Él ve donde nosotros no vemos, y conoce todo enigma y toda respuesta; Es imprescindible que la mente humana comprenda que la deidad del Señor es una cualidad que solo Él tiene, que Él quiere amarnos y nos ama mas allá de lo que nosotros nos imaginamos, ya que si a veces parece que no está con nosotros, es porque tenemos que aprender la disciplina, que no se aprende en carne ajena, y que en estos momentos debemos tener fe y confianza, sabiendo que no hay otra cosa más importante para Él que ocuparse de cada uno de nosotros en particular y de darnos Su amor en todo momento, solo esperando que le reconozcamos, que le digamos-perdóname- y que abramos a Él nuestro corazón, porque Él tiene la cualidad de enamorar a todos aquellos que le buscan para conocerle.

Haz la voluntad de Dios.   ...Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra...

Salmos 40:8, 143:10, Mateo 6:10, 18:14, Marcos 3:35, Lucas 12:47, Juan 6:39, Hechos 22:14, 1Tesalonicenses 4:3, 5:18, 1Pdreo 2:15, 1Juan 2:17.

Voz: Mensaje que oye el alma y que no depende del oído humano, sino del oído del espíritu de la persona. Cuando Dios nos habla comprendemos que es Su voz, y esto es de Su parte, porque Él habla al alma y no al oído. El que tenga oído para oír oiga.  Los muertos oirán la voz del hijo de Dios. 

Génesis 3:8, 22:11, Éxodo 15:26, Deuteronomio 4:12, Salmos 18:13, 19 todo, Cantares 2:8, Isaías 30:30, 40:3, Mateo 12:19, Marcos 9:7, Juan 3:29, 5:25, 5:37, 10:3, 10:16, 10:27, 12:30, 18:37, Hechos 7:31, 9:7, 12:22, Romanos 10:18, Hebreos 3:7, 2Pedro 1:17,  2:16, Apocalipsis 1:10, 3:20.