¿CÓMO ALCANZAR LAS PROMESAS DE DIOS?

Luego de la muerte de Moisés, la nación de Israel se hallaba a las puertas de la gran promesa hecha a esta gente desde los días de Abraham. Solo había que cruzar el rio Jordán para tomar posesión de la Tierra Prometida. Como todos sabemos, Dios llama a Josué y finalmente Israel consigue obtener su promesa.

En esta época del año, cuando todos hacemos balance de todo lo bueno o malo que hemos logrado a lo largo de los últimos doce meses. En ese momento es cuando agradecemos por aquellas promesas de Dios que se han cumplido. Pero también suele ser el momento para preguntarnos ¿Qué pasó con aquellas promesas que al término del año no se hicieron realidad? A veces los creyentes adoptamos ciertas actitudes que impiden que las promesas se cumplan en nuestra vida.

Los cristianos debemos seguir cuatro pasos o principios para alcanzar las promesas de Dios, las cuales mencionaremos a continuación.

Dejar el pasado atrás

Un error muy recurrente de los cristianos, a la hora de alcanzar promesas consiste en quedarse anclados en los sucesos que ocurrieron en el pasado; llegando a dejarnos marcados en el presente. En Filipenses 3:13-14, el apóstol Pablo nos enseña la importancia de dejar atrás el pasado, para darle continuidad a las promesas que recibimos de parte de Dios cuando nosotros recibimos a Jesucristo como salvador: “Hermanos, no pienso que yo mismo lo haya logrado ya. Más bien, una cosa hago. Olvidando lo que queda atrás y esforzándome por alcanzar lo que está delante, sigo avanzando hacia la meta para ganar el premio que Dios ofrece mediante su llamamiento celestial en Cristo Jesús.”  Esto fue importante en el éxito de Israel al alcanzar la promesa de Dios. Israel se olvidó de cuatro siglos de esclavitud en Egipto y cuarenta años en el desierto y finalmente entro a la Tierra que El Señor les entregó.

El Esfuerzo

Todos sabemos que la pasividad usualmente no lleva a nada productivo. Y esa premisa también aplica para alcanzar las promesas de Dios. Los cristianos debemos ser activos. Es necesario hacer todo lo necesario para alcanzar las metas que tenemos en nuestra vida y no desistir a mitad de camino. Dios nos ordena continuar hasta el final por la consecución de las promesas; tal cual como lo hizo con Josué después de la muerte de Moisés al decirle imperativamente ¡levántate! (Josué 1:2).

Seguir la hoja de ruta de Dios

Para llegar a cumplir un objetivo, debemos tener una guía para lograrlo. Para los cristianos, la Biblia es la guía por excelencia para llegar a las promesas que Dios ha hecho a nuestras vidas por varias razones:

a- Allí están descritas las promesas de Dios para la humanidad.

b- La biblia describe nuestra doctrina de manera correcta.

c- También indica el estilo de vida que Dios quiere que los cristianos adoptemos.

Como vivimos en tiempos donde las falsas doctrinas abundan en todas partes, la Biblia se convierte la brújula que nos guía hacía las promesas. Cuando Josué se dispuso a orientar a Israel para conquistar la tierra prometida, Dios le dijo que tuviera en cuenta  las escrituras existentes en ese momento para orientar al pueblo (Josué 1:7-8).

La presencia de Dios

Para dar comienzo a la conquista de la Tierra Prometida, Dios le indicó a Josué que a la hora de marchar, el Arca del Pacto, símbolo de la presencia del Señor en aquellos tiempos (Josué 3:3-4). El líder del pueblo israelí sabía la ventaja que significaba contar con la presencia de Dios. Eso lo aprendió de Moisés. Él insistía que Dios debía acompañarlo en cada campaña militar para garantizar la victoria (Éxodo 33: 12-15).

Así como Moisés y más adelante Josué, los cristianos debemos dejar de pensar que somos totalmente autosuficientes. La Biblia nos enseña que contar con la presencia de Dios es indispensable para alcanzar las promesas. Cuando los creyentes contamos con el respaldo de Dios, ninguna adversidad podrá pasar encima de nosotros; eso es una promesa de El Señor (Josué 1: 5 y 9).

En conclusión, para alcanzar las promesas de Dios debemos dejar el pasado atrás, esforzarse, seguir la guía del señor a través de su palabra y asegurarnos de que su presencia este con nosotros. El resultado será como lo que dice la Biblia en Josué 21:44: “El Señor les dio descanso en todo el territorio, cumpliendo así la promesa hecha años atrás a sus antepasados. Ninguno de sus enemigos pudo hacer frente a los israelitas, pues el Señor entregó en sus manos a cada uno de los que se les oponían.”

¿Cómo podemos recibir  las promesas de Dios en nuestras vidas?

La afirmación de que Dios siempre cumple sus promesas, nos deja ver el amor con el cual nos ha amado. Pero como en un testamento, no podemos reclamar lo que ahí dice, sino lo conocemos, Así que el requisito primordial para poder ver Sus promesas, es conociéndolas, y esto es sólo a través de la Palabra.
Te puedes familiarizar con ellas, puesta tu confianza en Dios para saber que él las cumplirá, recuerda:

· Medita en Sus promesas de día y de noche hasta que sean reales en tu corazón (Josué 1:8).

· Permanece firme en Sus promesas y no en las circunstancias naturales; saca de tu corazón toda duda (2 Corintios 4:18).

· Proclama las promesas de Dios audiblemente. Háblalas en voz alta (2 Corintios 4:13).

· Declara que te pertenecen (Proverbios 18:20-21).

· Decreta en tu corazón que vas a recibir lo que Dios dice (Santiago 1:6-8).

· No dejes de creer, hablar y actuar hasta que haya llegado la manifestación en lo natural (Hebreos 10:23).

· No te rindas (Hebreos 6:12).

· Permanece en la voluntad de Dios (Hebreos 10:35-36).

No permitas que tu vida en el Señor se convierta en una rutina religiosa y aburrida, Dios es un Dios creativo y Él desea sorprenderte cada día, aumentando así nuestra fe, declarando nuestro triunfo y viviendo una vida victoriosa.

Los problemas no deben de enseñorearse de nuestro destino, sino que son obstáculos que tienen que ser vencidos con el poder de la Palabra de Dios por delante. Seamos como David, él ciertamente no vio al gigante, o que él era mucho más pequeño o un sencillo pastor él sabía de qué poder estaba revestido y venció al gigante y libró al pueblo.

¡Levántate ahora! Busca las promesas de Dios y úsalas como herramientas divinas para construir tu vida. (1 Tesalonicenses 2:13)

Entendiendo las promesas de Dios

1.Comenzamos un estudio sobre las promesas de Dios. Será un estudio de 2 meses. Hablaremos acerca de lo que son las promesas, su naturaleza, cómo podemos beneficiarnos de ellas y cómo debemos o podemos aplicarlas en relación a: las aflicciones, las tentaciones, nuestra lucha contra el pecado, y nuestra búsqueda de la santidad.

2. ¿Por qué estudiar las promesas es importante? Porque Dios las ha prometido, porque ellas son fundamentos de nuestra fe. Además, hay un mal uso de las promesas de Dios en el pueblo de Dios, sin contar los ministros de la palabra.

Hay gran desconocimiento de las promesas y hay mal uso de la mismas. Pero Dios nos las ha dado para nuestro bien. Son muchas, son grandes y con preciosas. Son un bálsamo que alivia el dolor, son un ancla a nuestra fe, son un estímulo a la esperanza y son un medio para fortalecernos bajo la mano soberana de Dios.

3. Busquemos 2 Pedro 1:3-4 – “Dios nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina” … – LBLA – preciosas y maravillosas. ESV – precious and very great promises. NET – precious and most magnificent.

4. Busquemos 1 Cor. 2:9 – “Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman.”

La Naturaleza de las promesas Divinas

1. Las promesas en primer lugar no son mandamientos que nos enseñan obediencia. Ni tampoco amenazas, que buscan frenar nuestra desobediencia.

2. Las promesas confirman lo que Dios movido por su Soberana misericordia y buena voluntad hará por nosotros. Revelan lo que nuestro Dios, por causa de Cristo, hará a nuestro beneficio. No lo que El anhela hacer o intentará realizar, sino lo que Dios mismo se ha comprometido y obligado (pactado) cumplir en nosotros. Dios es un Dios de verdad y sus Promesas son de verdad. La certeza de su cumplimiento descansa en Dios quien la hizo y se obligó a sí mismo a nosotros.

3. Las promesas de Dios tocan acerca del bien que Él nos bendecirá, pero también tratan acerca del mal que Él nos quitará.

4. Las promesas de Dios son la base de nuestra:

a. Esperanza – ya que esperamos lo que Dios ha prometido. Y solo así es una esperanza que no avergüenza, es sólida.

b. Fe – debemos creer lo que Dios ha prometido por el hecho de que es Dios quien lo promete. Núm. 23:19: Dios no es hombre para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo, ¿y no hará? Habló, ¿Y no lo ejecutará? Dios es fiel. Creer sin promesa es presunción.  Heb. 11:11

c. Regla y guía en la oración – No solo es guía en la oración sino es también el contenido de nuestra oración. Debemos y podemos citar las promesas de Dios en nuestras oraciones. Génesis 32:12; Éxodo 32:13; Salmos 119:58; 1 Reyes 8:25

5. Las promesas de Dios son la base o fundamento de nuestro consuelo presente y la expectativa de bendiciones futuras. Son promesas irreversibles.

6. Pero son de diversas claves y hay que conocerlas para usarlas y usarlas correctamente.

Las Diversas clases de Promesas Divinas

1. Hay promesas absolutas y hay promesas condicionales; hay promesas generales y particulares, hay promesas para esta vida y hay promesas para la vida venidera, etc.

2. Promesas absolutas –declara lo que Dios hará sin ninguna referencia a lo que nosotros hacemos. Isaías 7:14 una promesa absoluta: la venida de Jesús; Génesis 6:13. La promesa del diluvio.

3. Promesa condicionales – son aquellas que son condicionales a lo que Dios en sabiduría y propósito desea hacer para su gloria y el bien de sus hijos. Dios las da según su sabiduría y lo que es bueno y propio para nosotros. Por ejemplo: Dios promete bendiciones temporales (pero Lázaro no las tuvo en Lucas 16:19-31); libertad de cruces y problemas (pero Job sufrió); libertad de tentación (pero Jesús fue tentado); gracia santificadora (pero varia de santo a santo).

4. Con respecto a las condicionales algo nos es requerido. Si fallamos en cumplirlo perderíamos mucho consuelo espiritual al respecto. Esto es importante ya que hay mucha confusión al respecto. Por ejemplo: oramos y no nos metas en tentación más líbranos del mal – pero requiere que nosotros resistamos la tentación, ese es nuestro deber. Dios nos sostendrá. Pero nuestro deber es resistir. Busquemos Salmos 37:25 – Esa es una promesa, pero nadie debe pensar que recibirá de Dios sustento sin buscarlo, echado en una hamaca. Salmos 25:9; Juan 15:7; Juan 3:16

6. Algunas promesas son para motivarnos y darnos apoyo: Isaías 40:31; algunas traen recompensa Salmos 84:11 y algunas traen privilegios Juan 1:12. Distinguirlas nos ayudará a apropiarnos de ellas y cuidarnos de presunción.