En Mateo 11, encontramos a Juan el Bautista en la prisión. Su ministerio ungido y poderoso a multitudes en Israel fue cortado bruscamente por el Rey Herodes. Ahora las multitudes que siguieron a Juan fervientemente se fueron. La “voz de uno que clama en el desierto” ha sido silenciada.
Los diez mandamientos para una vida armoniosa
«Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres». Romanos 12.18. La experiencia nos ha enseñado que un espíritu tolerante y apacible es un elemento esencial para poder vivir pacíficamente con nuestros semejantes. A continuación transcribimos un decálogo que encontramos en una oficina de correos de San José, Costa Rica. …
Romanos 12:11 "No sean perezosos; fervientes en Espíritu, sirviendo al Señor. "
¿De Qué Trata el Capitulo Nueve de Romanos? Romanos 9:1-5 "Digo la verdad en Cristo, no miento, dándome testimonio mi conciencia en el Espíritu Santo, 2 de que tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazón. 3 Porque desearía yo mismo ser anatema, separado de Cristo por amor a mis hermanos, mis parientes según la carne, 4 que son israelitas, a quienes pertenece la adopción como hijos, y la gloria, los pactos, la promulgación de la ley, el culto y las promesas, 5 de quienes son los patriarcas, y de quienes, según la carne, procede el Cristo, el cual está sobre todas las cosas, Dios bendito por los siglos. Amén".
Quiero hablarles acerca de la palabra implacable. Significa que no disminuye en intensidad o esfuerzo—no se rinde, ni se compromete, incapaz de ser cambiado o persuadido con argumentos. Ser implacable es apegarse a un rumbo determinado. Que maravillosa descripción del amor de Dios. El amor de nuestro Señor es absolutamente implacable. Nada puede entorpecer o disminuir su búsqueda amorosa tanto de pecadores como de santos. David, el salmista, lo expreso de esta manera: “Detrás y delante me rodeaste… ¿a donde me iré de tu Espíritu? ¿Y a donde huiré de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estas tu; y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tu estas.” (Salmo 139:5, 7-8).
Romanos 8:28-32
Juan 12:20-33. “Había ciertos griegos entre los que habían subido a adorar en la f iesta. Estos, pues, se acercaron a Felipe, que era de Betsaida de Galilea, y le rogaron, diciendo: Señor, quisiéramos ver a Jesús. Felipe fue y se lo dijo a Andrés; entonces Andrés y Felipe se lo dijeron a Jesús. Jesús les respondió diciendo; Ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado.